Solo en la cama estaba el león



En Solo en la cama estaba el león (los amantes) se presenta una relación íntima entre dos saurios que descansan sobre un etéreo soporte de pizarra negra. La forma que adquieren puede remitirnos al signo del infinito, preludiando con ello una relación atemporal. Realizados en resina de poliester, la capacidad mutacional que se proyecta su naturaleza traslúcida permite la comparativa con las cualidades propias de la especie amanazada.